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¿Qué acuerdos tenemos cómo país?

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Por su condición geográfica y atmosférica privilegiada, Chile se ha convertido en el anfitrión de numerosos acuerdos nacionales e internacionales para la exploración astronómica. Aquí, una breve reseña de los proyectos asociados a los convenios más emblemáticos.

 

El creciente interés por la exploración astronómica en todo el mundo ha potenciado la firma de convenios nacionales e internacionales para difundir el conocimiento científico y acrecentar el levantamiento de fondos para la investigación y la instalación de nuevos observatorios de última generación en los lugares con los cielos más propicios para la exploración del cosmos.

Chile ha establecido recientemente varios tratados o convenios de colaboración para difundir la astronomía, una iniciativa que persigue sensibilizar a la población respecto de un tema fascinante pero que, hasta ahora, ha sido parte de la reflexión de sólo algunos expertos especialistas de cuya existencia, trabajos y hallazgos interesantes sólo tenemos noticia a través de una escueta nota en un periódico.

Por su condición atmosférica privilegiada, Chile es y ha sido anfitrión de proyectos astronómicos de envergadura internacional desde hace varias décadas, llegando a alcanzar, en el año 2005, una inversión conjunta de más de US$ 2.000 millones, más que en cualquier otro lugar de nuestro planeta.

Nuestra historia de convenios de cooperación comienza en 1961, cuando la Universidad de Chile establece un acuerdo de colaboración con la Asociación de Universidades para Investigación en Astronomía (AURA).

En 1964, mediante convenio directo del Gobierno chileno con la Comunidad Europea, llega a Chile el Observatorio Europeo Austral (ESO) cuyas primeras instalaciones se realizaron en el Cerro La Silla, al norte de La Serena. Actualmente destacan en estas instalaciones el radiotelescopio SEST, un telescopio de 3,5 [m] de nueva tecnología (NTT), telescopio del Instituto Max Planck. Durante la década de los ´80, los telescopios aquí emplazados fueron  de los más importantes del mundo y hoy en día continúan siendo de gran utilidad para diversos estudios.

En 1969 y gracias a un convenio de colaboración con Carnegie Institution de Washington (OCIW), comienza a operar este observatorio en el Cerro La Campana, ubicado aproximadamente a 150 Km al norte de La Serena y alberga un total de 4 telescopios mayores, dos de 6,3 [m] cada uno y dos de 2,5 y 1 [m], además de una serie de telescopios más pequeños en asociación con otras instituciones que se han sumado a este convenio de colaboración.

Un convenio aún más grande que involucra a Chile, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Estados Unidos y al Reino Unido, ha dado lugar al Observatorio Internacional Gemini. El proyecto consiste en dos telescopios, uno operando en Mauna Kea, en Hawaii y otro en Cerro Pachón, que también se encuentra cerca de La Serena. En este mismo lugar, gracias a un acuerdo de cooperación entre la Universidad de North Carolina at Chapel Hill, CTIO, Michigan State University y Brasil, opera el Observatorio Austral para la Investigación Astrofísica (SOAR).

Finalmente, el observatorio más ambicioso de la década corresponde a un proyecto financiado por Estados Unidos, la Comunidad Europea y Japón. Con una inversión aproximada de US$ 800 millones, ALMA, como se le conoce por sus siglas en inglés para Atacama Large Millimetric Arrangment (Gran Arreglo Milimétrico de Atacama), se encuentra en etapa de construcción en el Llano de Chajnator, al este de San Pedro de Atacama, ubicado 5.000 m sobre el nivel del mar. El proyecto consiste en la instalación de 64 antenas radiotelescópicas de 12 metros, que podrán observar objetos astronómicos que hasta ahora son imposibles de detectar.

Referencia bibliográfica:
López, Sebastián, Mario Hamuy, Luis Felipe Barrientos, José Maza y María Teresa Ruiz. Capítulo 21: “Astronomía” CONICYT. Análisis y Proyecciones de la Ciencia Chilena, pp 239-260.