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¿Tenemos cielos de calidad?

planetas

Privilegiados por la naturaleza de nuestra geografía, clima y posición en el planeta, nuestros cielos son una ventana a hacia el Universo.

 

Los requisitos para tener una buena observación astronómica dependen casi por completo del cielo, es decir, de cuán despejado y con buenas condiciones climatológicas se presente el cielo nocturno. Un factor adicional que no depende de las condiciones naturales sino más bien de nosotros los seres humanos, es la cantidad de luminosidad que generamos con nuestras luminarias nocturnas en las ciudades. Mientras más iluminación artificial tengamos durante la noche, peor será la calidad de la visión astronómica que tendremos; un fenómeno que conocemos como contaminación lumínica.

En general, cualquier noche despejada lejos de la ciudad es un buen lugar para hacer observaciones astronómicas, ya sea que se hagan a simple vista reconociendo las constelaciones más visibles o con un telescopio para tener más detalle de alguna de ellas o de los planetas. Tener un mapa estelar es una buena ayuda para este propósito y, por supuesto, también existen varios softwares con mapas estelares detallados que pueden complementar nuestra búsqueda.

Para hacer estudios de más largo plazo en los que se requiere decidir dónde instalar un complejo astronómico por ejemplo, es necesario considerar las condiciones climáticas de lugar y tener una estimación de cuántos días al año los cielos se encuentran despejados. Adicionalmente, como mencionamos más arriba, es importante considerar la cercanía a ciudades importantes que con su iluminación artificial disminuyen la calidad de las observaciones.

En Chile, mientras más al norte nos movemos, encontramos mejores condiciones climatológicas para hallar cielos despejados durante gran parte del año. Un mapa de la ubicación los principales observatorios astronómicos del país nos muestra claramente esta situación. 

Tenemos cielos de calidad
Principales observatorios astronómicos de Chile.
http://www.revistaentrelineas.es

Por esta misma razón, el norte de Chile ha sido escogido para la instalación de observatorios internacionales de última generación, y nuestro país ha colaborado activamente en el establecimiento de convenios y en el mejoramiento de las condiciones ambientales, como la reducción de la contaminación lumínica en importantes ciudades de la III y IV regiones, donde se encuentran los observatorios más conocidos y que llevan más tiempo trabajando, como son los del Cerro Tololo y La Silla. Nuestro país ha invertido una importante cantidad de recursos en cambiar el tipo de luminarias por unas que, además de gastar menos energía, concentran su efectividad luminosa sobre el suelo y no sobre el cielo, reduciéndose la contaminación lumínica hasta en un 40%.

Comparativamente con otros países, Chile cuenta con condiciones privilegiadas para la observación astronómica, prueba de esto es que un importante número de relevantes hallazgos astronómicos de las últimas décadas se han realizado gracias al trabajo de equipos nacionales e internacionales que realizan sus observaciones desde observatorios ubicados en nuestro país. Por supuesto, esto no significa que estos observatorios sean propiedad de Chile; los convenios internacionales consideran financiamientos de múltiples entidades para la construcción de un observatorio astronómico, por lo que la ciencia comparte sus recursos con un fin común. Una vez que las instalaciones están operativas, cada equipo de investigadores cuenta con un financiamiento especial para desarrollar su trabajo y el tiempo de uso de los observatorios se reparte de acuerdo a la necesidad y recursos que estos proyectos tengan para realizar investigación.