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¿Cómo puedo observar?

planetas

Si bien la observación de las estrellas es una actividad fascinante, requiere una actitud paciente y lugares apropiados para contemplar la gran cantidad de astros que nos ofrece el firmamento.

 

La observación de los astros requiere aprendizaje. Mirar a través de un telescopio no significa saber detectar la información proporcionada por el instrumento. La mayoría de las imágenes visuales de los astros son débiles, pequeñas, poco contrastadas, hasta el punto que llegan a decepcionar al debutante.

En un comienzo se debe dedicar mucho tiempo a la observación de los astros brillantes, como estrellas, constelaciones y planetas, por su facilidad para localizarlos, así como porque ofrecen menores dificultades. La Luna es un astro para comenzar el aprendizaje y los momentos más idóneos son los días más cercanos a los cuartos. La observación de galaxias y nebulosas debe dejarse para más adelante.

Para avanzar en la observación astronómica hay que hacerlo de manera cómoda. El aficionado a la astronomía debe situarse ante su telescopio estando perfectamente equipado y dispuesto a pasar un buen rato tranquilo. La astronomía observacional es una actividad paciente y relajante, por lo que no se puede practicar con apuro ni de manera improvisada.

Para observar con un instrumento astronómico, como un telescopio, es conveniente contar con una silla o un pequeño taburete regulable, ya que en ciertas direcciones una observación prolongada puede provocar cansancio.

El peor lugar para observar los astros es una ventana abierta, debido a la turbulencia que provoca el intercambio de aire entre el interior y el exterior. Tampoco son ideales los balcones, terrazas, paredes cercanas, tejado propio o del vecindario,  ni tampoco las fachadas, por la turbulencia que origina el calentamiento del suelo durante el día. El lugar ideal es aquel provisto de pasto de un jardín, ya que la hierba no provoca calentamiento ni turbulencia.

La contaminación lumínica de las ciudades impide la observación de las estrellas. En la ciudad, donde por las noches sólo se pueden ver muy pocas estrellas al mismo tiempo, se descubre un firmamento simplificado en el que sólo se pueden observar los astros más brillantes. Hay que alejarse unos 30 kilómetros de la ciudad, en busca de un lugar libre de luces que impidan la observación del firmamento, como por ejemplo en el campo o en un lugar montañoso.

En estos lugares se revelarán a simple vista infinidad de cuerpos celestes poco brillantes, que  en la ciudad se encontraban oculto tras las luces.