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¿Qué tipos de telescopios existen?

planetas

Gracias a la capacidad del hombre para construir instrumentos de observación, hemos podido expandir nuestros límites para ver el infinito, atrapando la luz y captando las radiaciones que nos reflejan en el cosmos.

 

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Básicamente existen tres tipos de telescopios ópticos, los más conocidos y usados durante generaciones. Como su palabra lo indica, el significado original del término telescopio significa aparato para “ver lo que está lejos” (tele=lejos + skopein=observar) y para esto lo primero que se utilizó fueron los lentes, que dependiendo de su forma son capaces de aumentar varias veces el tamaño original de las imágenes. El principio básico de cualquier telescopio óptico es el mismo que el de un catalejo o de unos binoculares: dos lentes ubicados en los extremos de un cilindro y cuya distancia entre ellos puede ser modificada para alejarlos o acercarlos. De este modo, se puede enfocar la imagen dependiendo de la distancia del objeto que estamos observando. Estos tres tipos de telescopios básicos se diferencian dependiendo de si usan lentes, espejos o ambos elementos en su estructura para capturar y aumentar las imágenes.

Con el paso del tiempo, la tecnología ha ido mejorando los instrumentos ópticos de observación, así como la perfección en el pulido de los lentes, o en los sistemas de captura de imágenes de alta resolución que hoy observamos en fotografías que nos sorprenden revelándonos vastos paisajes estelares de las regiones más remotas del Universo.

Los telescopios denominados refractores hacen pasar los rayos luminosos por un lente denominado objetivo, parecido al lente de una lupa, que hace que la luz converja en un punto focal, de la misma manera como los rayos del sol se concentran en un solo punto cuando hacemos pasar la luz solar por una lupa. Desde este punto focal, la imagen puede ser amplificada, gracias a la acción de un segundo lente denominado ocular.

Este tipo de telescopio utiliza sólo lentes y se denominan telescopios refractores. Son bastante sencillos en su construcción, fáciles de mantener pero para obtener una buena calidad de imagen sin distorsiones de color que ocurren por el efecto de hacer pasar la luz por un lente, se requiere que este tipo de telescopios sean bastante largos (alrededor de 5 metros de longitud para un telescopio de medio metro de diámetro), y así obtener imágenes sin distorsiones cromáticas.

refractor

El segundo tipo de telescopio básico utiliza espejos en los que se refleja la imagen que queremos amplificar. Dos espejos de forma cóncava, uno primario y otro secundario, reciben la luz y la hacen converger a un punto focal al igual que lo hace un lente pero esta vez estamos usando un espejo curvo, así como una antena parabólica, para conseguir el mismo efecto. Este tipo de telescopios conocido como reflectores fueron diseñados originalmente por Isaac Newton, son bastante baratos de construir porque los espejos son menos costosos que los lentes, especialmente en lo que respecta a su proceso de pulido, pero dado que hay que interponer un espejo frente a la entrada de la luz, disminuye la cantidad de iluminación que llega al lente secundario.

reflector


El último tipo de telescopio básico es uno que incorpora en su construcción tanto espejos como lentes,  es decir, son compuestos y reciben el nombre de telescopios catadriópticos. Cada telescopio utiliza lentes y espejos, uno de estos últimos puede ser un espejo esférico que resulta más barato que construir que un espejo cóncavo o parabólico, pero en general estos aparatos son más costosos que los telescopios reflectores. Su mantención es sencilla y son bastante versátiles ya que dan buenos resultando observando objetos relativamente cercanos como los planetas, como también en la observación del espacio profundo.

Catadioptrico


Además de estos telescopios básicos, hoy en día existen variaciones más complejas de estos tres tipos  y otras modalidades de telescopios que utilizan tecnología de punta para observar los objetos celestes más lejanos. Muchos de estos sistemas ya ni siquiera parecen telescopios en el sentido de como estamos acostumbrados. Los radiotelescopios son gigantescas antenas parabólicas que apuntan hacia el cielo para detectar las débiles señales que vienen desde los confines del universo. En estricto rigor, ellos no detectan luz (como estamos acostumbrados a referirnos al segmento de radiación electromagnética visible que denominamos como tal) , pero en términos físicos sigue siendo radiación del mismo tipo, solo que de diferente frecuencia y amplitud, y totalmente invisible a nuestros ojos, no solo por la distancia desde donde proviene esta radiación, sino porque nuestros ojos desnudos no poseen la estructura necesaria para detectar este tipo de ondas.